¿Qué se hace con los niños que se portan mal?

Si tu hijo se porta mal, o no te obedece de la forma que quieres cuando necesitas que lo haga, seguramente te hagas esta pregunta: ¿qué se hace con los niños que se portan mal? Y muy posiblemente no encuentres una respuesta muy clara que te sirva para poder encontrar una solución al problema que tienes en casa, a los nervios y al estrés que esta situación supone.

¿QUÉ SE HACE CON LOS NIÑOS QUE SE PORTAN MAL?

Lo primero de todo ante unos niños con mal comportamiento es intentar no desesperarse y mentalizarse de algo muy importante: “hoy va a ser el primer día del resto de nuestra vida”. Sí, repítetelo de forma convincente unas cuantas veces. Entonces, comienza a vislumbrar esa familia que siempre has deseado, la relación que siempre has soñado con tus hijos, la armonía y la paz de llegar a casa y disfrutar de una tarde de juegos, de tareas, del baño… ¿No te crees que todo esto puede ser real? Pues sí. Si estás leyendo este artículo es porque has pensado en muchas ocasiones qué hacer con los niños cuando se portan, deseas dar con la clave y quieres remediarlo…. manos a la obra… tenemos trabajo por delante… 

¿Has convertido la educación de tus hijos en una pelea constante?

En muchas ocasiones así nos sucede. Peleas para todo: para comer, bañarse, vestirse, despertarse, recoger el cuarto, uso de tablet, teléfono, PC… ¿Te identificas? Sin duda no podemos mantener más esta situación. Te ofrecemos tres estrategias para ir calmando la batalla gradualmente:

  1. Reduce el tono de confrontación desde el inicio: Para ti que estás viviendo esta situación día tras día y varias veces en una misma jornada, es sencillo comenzar una corrección de conducta o pedir algo desde un estado elevado de estrés, malestar y enfado. Trata de reducirlo y comenzar desde cero, y si es posible, desde menos 100. También reducirá el tono de respuesta de tus hijos. 
  2. No plantees imposibles: si tus hijos nunca han recogido el cuarto, no deberías marcarte como objetivo (o pedirles de entrada) que recojan su cuarto. Seamos realistas: si no lo han hecho nunca, esta vez es muy posible que tampoco lo hagan. Marca un objetivo mínimo de “recoger el cuarto”. Pídeles que organicen los juguetes, según dónde se guardan, o que amontonen la ropa sucia y la separen de la limpia. Obviamente no vamos a quedarnos en este punto, pero es el primer paso. 
  3. Los grandes cambios comienzan por pequeños cambios: no esperemos conseguir en un único día, o de un día a otro, un cambio de 360º en la conducta de nuestros hijos. Marca objetivos muy pequeñitos, además de conseguirlos con más facilidad, al hacerlo, seguro que también logras reducir tu estrés y ansiedad, a la par que ambos os comenzáis a despedir de la frustración de vivir en un conflicto interminable, y ellos comienzan a experimentar bienestar y satisfacción. 

¿Qué esperamos de nuestros hijos?

Esta pregunta es un 60% del cambio que deseamos. ¿Te lo has planteado alguna vez en términos realistas? Y ellos… ¿lo saben? ¿Has hablado con ellos alguna vez sobre este tema? Te recomendamos que si quieres dar respuesta a ese interrogante de qué hacer con los niños que se portan mal, debes seguir los siguientes pasos.

  1. Siéntate con un papel y un lápiz y escribe qué esperas de tus hijos, escribe tu deseo al respecto. Ahora vamos a fragmentarlo y escribe 10 pasos (10 expectativas) que necesitas para llegar a tu ideal. Comienza por la número 10 (la más ambiciosa) y acaba por la número 1 (la que menos cambio va a mostrar, que a su vez es la más factible y nos ofrecerá muy pequeños cambios de gran significatividad. 
  2. Crea un espacio de intercambio: una vez definidas tus expectativas (construidlas en pareja, es realmente importante que ambos esperéis lo mismo de vuestros hijos) definid un momento que suela ser tranquilo en el que podáis estar todos y no tengáis prisa. Apagad todo (teléfono, TV, tablets) y contad a vuestros hijos vuestras expectativa primera. 
  3. Define bien: cuando les cuentes lo que esperas de ellos, define de la forma más amplia, concreta y precisa lo que esperas y cómo conseguirlo. 
  4. Ofrece herramientas: si nos piden que corramos una maratón sin haber corrido en nuestra vida, seguramente fracasemos. ¿Sería justo que después nos regañaran y castigaran por no haberlo conseguido? No. Si nos hubieran enseñado cómo entrenar y cómo prepararnos, seguro que lo habríamos logrado. Ofrece estrategias y pautas para que tus hijos logren poco a poco conseguir estas metas y cumplir estas expectativas. 
  5. Secuencia: una ve veas satisfecha la primera de las expectativas, podremos repetir los pasos 2 al 4 con la siguiente expectativa. 

¿Has pensado que a veces es lógico que los niños se porten mal?

Sí. Suena raro. Desde el equipo de escueladepadres.online somos totalmente conscientes de que es algo extraño, pero es que, además de que son niños o adolescentes, hay momentos de mal comportamiento que son totalmente comprensibles. En efecto: momentos de estrés o nervios (cumpleaños, visita de los primos, exámenes, partido de fútbol importante…) ¿cuántas cosas pasan al cabo del día que son dignas del mayor de los nervios en nuestros hijos. ¿Lo hemos pensado alguna vez? Es que en algunos casos es casi imposible frenar esa conducta. ¿Entonces tenemos que dar por imposible un buen comportamiento en estos momentos? En absoluto. No debemos darlo por imposible, para ello tendremos que:

  • Evaluar los posibles momentos en que se den variables externas que puedan hacer que nuestros hijos vayan a estar nerviosos (día de reyes, su cumpleaños, vacaciones, entrega de notas, visita de un amigo a casa, concierto, partido, etc. 
  • Una vez evaluados, nos toca organizar recursos: ofrécele esos días actividades con mayor componente físico que les permitan expresarse físicamente y liberar tensiones. Intenta tener la agenda muy pautada esos días y asegúrate de que ellos la conocen de sobra con tiempo. 
  • Juega con un margen: nunca debemos ser muy autoritarios en el cumplimiento de normas. Ofrecer alguna oportunidad (intentemos siempre las mismas) o cierto tiempo de margen para hacer las cosas, nos va a permitir ser laxos pero contundentes. Estos días, quizá les puedes dar algo más de tiempo (sin especificarlo ante ellos de forma explícita) y dejar pasar más tiempo entre las “oportunidades” o avisos que les des. 

¿Y si nada de esto me funciona?

Nadie nos ha ofrecido el manual de ser padres, y tal vez muchos nos hayan dado un montón de consejos que, o bien son imposibles de aplicar, o bien no funcionan con nuestros hijos, claro, lo mismo no funciona con dos niños diferentes ni en dos familias. Pues en este caso te invitamos a que participes en nuestras charlas enfocadas ofrecer principios básicos de conducta y acceder con tu participación a nuestra comunidad, donde podrás encontrar muchas respuestas tanto de los profesionales del equipo, como de otras familias que han vivido lo mismo que tú. Pero pese a que no te estén funcionando de momento las estrategias (que tal vez sean buenas pero no las estés aplicando en el momento adecuado o de la forma correcta), mantén la mentalidad de cambio y fija la necesidad de que tu familia sea una familia funcional y feliz, como siempre has soñado seguramente.